Sabañones: causas, síntomas y cómo tratarlos

Cuando bajan las temperaturas, muchas personas notan que los dedos de las manos o de los pies se ponen rojos o morados, se hinchan y pican o arden, sobre todo al volver a un lugar caliente. Son los sabañones, una reacción de la piel al frío muy frecuente en otoño e invierno.

Aunque no suelen ser graves, resultan muy molestos, pueden repetirse cada año y, en algunos casos, conviene descartar que haya otra causa detrás. En este artículo explicamos por qué aparecen, cómo reconocerlos, cómo tratarlos y qué hacer para prevenirlos.

Qué son los sabañones

Los sabañones, también llamados perniosis, son una inflamación de los pequeños vasos sanguíneos de la piel provocada por la exposición repetida al frío húmedo, sin llegar a temperaturas de congelación.

Con el frío, los vasos de las zonas más expuestas se contraen para conservar el calor. Al recalentarse la piel de forma brusca, esos vasos se dilatan de golpe y parte del líquido sale a los tejidos de alrededor, lo que provoca inflamación, hinchazón y las molestias características.

No hay que confundirlos con la congelación, que se produce con temperaturas bajo cero y daña directamente los tejidos.

Dónde aparecen y cuáles son sus síntomas

Los sabañones afectan sobre todo a las zonas acras, las más alejadas del tronco y con peor circulación:

  • Dedos de los pies y de las manos.
  • Talones.
  • Orejas.
  • Nariz y, con menos frecuencia, mejillas.

Suelen aparecer entre 12 y 24 horas después de la exposición al frío y se manifiestan como:

  • Manchas o pequeños bultos rojos, violáceos o azulados.
  • Hinchazón de la zona.
  • Picor, quemazón o escozor, que empeora al pasar del frío al calor.
  • Dolor o sensibilidad al tocar o al calzarse.
  • En casos más intensos, ampollas o pequeñas úlceras.

En la mayoría de los casos, las lesiones desaparecen solas en una a tres semanas si se evita el frío, aunque pueden reaparecer con cada nueva exposición.

Causas y factores de riesgo

  • Frío húmedo: es más determinante que el frío seco intenso. Por eso los sabañones son frecuentes en zonas con inviernos húmedos.
  • Recalentamiento brusco: acercar las manos o los pies a un radiador, una estufa o agua muy caliente nada más entrar del frío.
  • Mala circulación periférica o tendencia a tener las manos y los pies fríos.
  • Fenómeno de Raynaud, en el que los dedos cambian de color con el frío.
  • Calzado o ropa ajustados que dificultan la circulación.
  • Humedad en los pies por sudor o calzado mojado.
  • Tabaco, que estrecha los vasos sanguíneos.
  • Bajo peso corporal, por tener menos grasa que aísle del frío.
  • Sexo y edad: son más habituales en mujeres jóvenes, niños y personas mayores.
  • Algunas enfermedades autoinmunes, como el lupus, que pueden producir lesiones parecidas a los sabañones.

Cómo tratar los sabañones

Medidas generales

  • Calentar la zona de forma progresiva, con ropa de abrigo o agua templada, nunca caliente.
  • No frotar ni masajear con fuerza las zonas afectadas, porque empeora la inflamación.
  • No acercar las manos ni los pies directamente al radiador, la estufa o la bolsa de agua caliente.
  • No rascarse, para evitar heridas e infecciones.
  • Mantener la piel limpia, seca e hidratada con cremas emolientes.
  • Proteger las ampollas o heridas con apósitos y no reventarlas.

Tratamiento médico

Cuando el picor o la inflamación son intensos, el dermatólogo puede indicar cremas con corticoides durante unos días para reducir la inflamación y las molestias.

En personas con sabañones intensos o que se repiten cada invierno, puede valorar fármacos que dilatan los vasos sanguíneos y mejoran la circulación en las zonas afectadas. Este tipo de tratamiento siempre debe pautarlo un médico, que valorará también si conviene usarlo de forma preventiva durante los meses fríos.

Si hay heridas, se tratarán para favorecer la cicatrización y evitar infecciones.

Lo que no debes hacer

  • Poner los pies o las manos sobre una fuente de calor directa.
  • Usar calzado estrecho o calcetines que aprieten.
  • Caminar con el calzado o los calcetines húmedos.
  • Aplicar remedios caseros irritantes o alcohol sobre la piel.
  • Fumar, especialmente durante los meses fríos.

Cómo prevenir los sabañones

  • Abrigarse por capas y no olvidar guantes, gorro, bufanda y calcetines gruesos.
  • Elegir calcetines de lana o tejidos térmicos que mantengan los pies calientes y secos.
  • Usar calzado cómodo, impermeable y no ajustado.
  • Cambiar los calcetines si se mojan o se humedecen por el sudor.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura al entrar en casa.
  • Mantenerse activo: caminar y mover los dedos mejora la circulación.
  • Hidratar la piel de manos y pies a diario.
  • Dejar de fumar.

Cuándo consultar a un especialista

  • Si aparecen ampollas, heridas o úlceras, o signos de infección como pus, calor o dolor creciente.
  • Si las lesiones no mejoran en dos o tres semanas pese a evitar el frío.
  • Si los sabañones se repiten cada invierno o son muy intensos.
  • Si aparecen lesiones parecidas con temperaturas templadas o fuera de la temporada de frío.
  • Si se acompañan de dolor en las articulaciones, cansancio, fiebre u otros síntomas, para descartar una enfermedad autoinmune.
  • Si tienes diabetes o problemas de circulación.

Los sabañones tienen fácil manejo cuando se reconocen a tiempo y se toman las medidas adecuadas frente al frío. Si se repiten o te causan muchas molestias, puedes consultar con un dermatólogo para valorar el tratamiento más adecuado en tu caso.

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