La urticaria es una de las dermatosis más frecuentes en la edad pediátrica. Se manifiesta mediante la aparición de habones o ronchas transitorias, pruriginosas y de tamaño variable, que suelen generar gran preocupación en las familias. Conocer en profundidad los tipos de urticaria en niños permite identificar su origen, evitar diagnósticos erróneos y aplicar un manejo adecuado desde las primeras fases.
En la infancia, la urticaria presenta particularidades propias: las causas más habituales no siempre son alérgicas, la evolución suele ser distinta a la del adulto y el impacto sobre el bienestar emocional del niño es mayor. Por ello, es imprescindible un enfoque clínico específico y bien informado.
Tipos de urticaria en niños
La urticaria no es una enfermedad única, sino un conjunto de entidades con mecanismos fisiopatológicos diferentes. En pediatría, la clasificación se basa principalmente en la duración de los brotes, la existencia o no de desencadenantes identificables y la forma de aparición de las lesiones. Este contenido actúa como página padre sobre los distintos tipos de urticaria, con un enfoque exclusivo en niños.
Cómo reconocer la urticaria en la edad pediátrica
Antes de diferenciar tipos, es fundamental identificar las características comunes de la urticaria infantil:
- Habones elevados, bien delimitados, de color rosado o blanquecino, que pueden cambiar de tamaño y localización en pocas horas.
- Picor intenso, que en niños pequeños puede manifestarse como irritabilidad, llanto o alteraciones del sueño.
- Lesiones evanescentes, que desaparecen en menos de 24 horas sin dejar marcas residuales.
- Posible angioedema asociado, especialmente en labios, párpados o manos, más frecuente en la infancia que en adultos.
A partir de este patrón clínico, se pueden diferenciar los distintos tipos de urticaria en niños.
Urticaria aguda en niños
La urticaria aguda es el tipo más frecuente en la edad pediátrica. Se define por una duración inferior a seis semanas, aunque en la mayoría de los casos se resuelve en pocos días.
Causas más frecuentes en la infancia
A diferencia del adulto, en niños la urticaria aguda se asocia con mayor frecuencia a:
- Infecciones virales, incluso leves o sin fiebre aparente, como catarros o gastroenteritis.
- Infecciones bacterianas, especialmente de vías respiratorias altas.
- Fármacos, sobre todo antibióticos y antiinflamatorios, no siempre por alergia verdadera.
- Alimentos, con un papel menor del que se suele pensar, aunque relevante en lactantes y niños con antecedentes atópicos.
Claves clínicas para identificarla
- Inicio brusco de habones generalizados.
- Coincidencia temporal con un proceso infeccioso reciente.
- Resolución completa sin secuelas cutáneas.
En la mayoría de los casos, no son necesarias pruebas complementarias; la historia clínica detallada es la herramienta diagnóstica principal.
Urticaria crónica en niños
Se considera urticaria crónica en niños cuando los brotes de habones aparecen de forma recurrente durante más de seis semanas.
Particularidades de la urticaria crónica pediátrica
- Es menos frecuente que en adultos, pero tiene un mayor impacto en la calidad de vida.
- La forma más habitual es la urticaria crónica espontánea, sin un desencadenante externo identificable.
- Las enfermedades autoinmunes asociadas son poco comunes en la infancia, aunque deben descartarse en casos seleccionados.
Signos de alarma que orientan a cronicidad
- Brotes casi diarios o semanales durante meses.
- Picor persistente sin relación clara con alimentos o infecciones.
- Necesidad continuada de tratamiento antihistamínico para controlar los síntomas.
En estos casos, la valoración por un especialista en dermatología pediátrica es fundamental para confirmar el diagnóstico y evitar exploraciones innecesarias.
Urticaria física en niños
La urticaria física representa un grupo importante dentro de los tipos de urticaria en niños, ya que los desencadenantes suelen ser identificables y reproducibles.
Urticaria por frío
Más frecuente en escolares y adolescentes:
- Aparición de habones tras exposición a aire frío, agua fría o alimentos fríos.
- Riesgo de reacción generalizada al nadar en agua fría.
- Diagnóstico clínico, apoyado en pruebas de provocación realizadas en entorno médico.
Urticaria colinérgica
Relacionada con el aumento de la temperatura corporal:
- Habones pequeños, muy pruriginosos, tras ejercicio físico, fiebre o estrés.
- Duración corta, con resolución espontánea al normalizar la temperatura.
- Frecuente en niños activos y adolescentes.
Dermografismo
Una de las formas más comunes en la infancia:
- Aparición de habones lineales tras rascado o presión leve.
- Suele coexistir con piel sensible o antecedentes de atopia.
- Puede detectarse fácilmente durante la exploración física.
Reconocer estas variantes permite actuar sobre el desencadenante y reducir la frecuencia de los brotes.
Urticaria inducida por presión retardada
Aunque menos conocida, es relevante en niños en edad escolar:
- Habones profundos y a veces dolorosos horas después de presión mantenida (mochilas, cinturones, ropa ajustada).
- Lesiones más persistentes, que pueden confundirse con procesos infecciosos.
- Impacto funcional, especialmente si afecta a pies o espalda.
Una anamnesis detallada es clave para identificar este tipo de urticaria.
Urticaria de contacto en niños
La urticaria de contacto aparece tras el contacto directo de la piel con una sustancia desencadenante:
- Alimentos frescos (frutas, pescado) en labios o manos.
- Plantas, animales o determinados productos químicos.
- Lesiones localizadas, de aparición rápida y resolución espontánea.
Es importante diferenciarla de la dermatitis de contacto, ya que el mecanismo inmunológico y el manejo son distintos.
Urticaria y angioedema en la infancia
Algunos niños presentan urticaria asociada a angioedema, una inflamación más profunda de la piel y las mucosas.
Características clínicas
- Hinchazón de labios, párpados o genitales.
- Sensación de tensión o dolor más que picor.
- En ocasiones, síntomas digestivos como dolor abdominal.
Aunque la mayoría de los casos son benignos, la afectación facial requiere valoración médica para descartar compromiso respiratorio.
Diferenciar la urticaria de otras erupciones infantiles
No todas las ronchas en la infancia corresponden a urticaria. El diagnóstico diferencial incluye:
- Exantemas virales, con lesiones fijas que no desaparecen en 24 horas.
- Dermatitis atópica, con lesiones eccematosas crónicas y descamación.
- Picaduras de insectos, con punto central y evolución más lenta.
- Mastocitosis cutánea, poco frecuente pero característica en pediatría.
Una correcta identificación evita tratamientos innecesarios y reduce la ansiedad familiar.
Qué hacer ante una urticaria en niños
El abordaje depende del tipo de urticaria, su duración y la intensidad de los síntomas.
Medidas generales con respaldo científico
- Uso de antihistamínicos no sedantes, ajustados a la edad y el peso.
- Evitar dietas restrictivas sin indicación médica clara.
- Mantener una correcta hidratación cutánea para disminuir el umbral de picor.
- Identificar y evitar desencadenantes físicos cuando existan.
Cuándo es recomendable acudir al especialista
- Urticaria con duración superior a seis semanas.
- Episodios recurrentes acompañados de angioedema.
- Falta de respuesta al tratamiento habitual.
- Afectación significativa del descanso, la escolarización o la vida familiar.
Importancia de un enfoque pediátrico especializado
La urticaria en niños no debe abordarse como una versión reducida de la urticaria del adulto. Cambian las causas, la evolución clínica y el impacto emocional. Un enfoque pediátrico especializado tiene en cuenta:
- La edad y la capacidad del niño para expresar síntomas.
- El entorno familiar y escolar.
- La necesidad de tratamientos seguros a medio y largo plazo.
- La prevención de cronificación y sobretratamiento.
Comprender los tipos de urticaria en niños permite reconocerlos con mayor precisión, actuar de forma informada y ofrecer un manejo eficaz, respetuoso y basado en evidencia médica.
En Iderm Umbert, el abordaje de la urticaria pediátrica se basa en un tratamiento personalizado, dedicado, experto y sensible, orientado a preservar la salud cutánea y garantizar la calidad de vida del niño.
La valoración por un dermatólogo de niños permite un diagnóstico preciso y un plan terapéutico adaptado a cada etapa del desarrollo.
