Las alteraciones pigmentarias cutáneas representan uno de los principales motivos de consulta dermatológica en España. Entre ellas, el melasma y el léntigo solar suelen generar confusión incluso entre pacientes bien informados.
Aunque ambos se manifiestan como manchas oscuras en la piel, su origen, comportamiento biológico, pronóstico y tratamiento son distintos.
Comprender la diferencia entre melasma y lentigo no solo permite identificarlos correctamente, sino que evita estrategias terapéuticas ineficaces o potencialmente contraproducentes.
Diferencia entre melasma y lentigo
El melasma y el léntigo pertenecen al grupo de las hiperpigmentaciones, pero responden a mecanismos fisiopatológicos diferentes. La clave para distinguirlos está en el estímulo que activa al melanocito, la forma en la que se distribuye la melanina y su comportamiento frente a la radiación ultravioleta.
Qué tienen en común
Ambas entidades:
- Se manifiestan como manchas marrones en la piel
- Se agravan con la exposición solar
- Aparecen con mayor frecuencia en fototipos intermedios y altos
- Requieren fotoprotección estricta como pilar terapéutico
A partir de aquí, las diferencias son determinantes.
Melasma o léntigo: definición clínica y mecanismo de aparición
Qué es el melasma
El melasma es una hiperpigmentación adquirida crónica, caracterizada por manchas irregulares de color marrón claro a grisáceo. Se localiza preferentemente en zonas fotoexpuestas del rostro y presenta un patrón simétrico.
Desde el punto de vista dermatológico, el melasma no es una simple acumulación de melanina. Estudios histológicos demuestran:
- Hiperactividad melanocítica
- Aumento de melanina en epidermis y/o dermis
- Alteraciones vasculares asociadas
- Inflamación subclínica persistente
Factores desencadenantes bien establecidos en literatura médica:
- Radiación ultravioleta y luz visible
- Estrógenos y progesterona (embarazo, anticonceptivos)
- Predisposición genética
- Alteración de la barrera cutánea
Qué es el léntigo solar
El léntigo solar, también denominado léntigo actínico o mancha solar, es una lesión pigmentada benigna causada por daño solar acumulado. Representa un marcador cutáneo de fotoenvejecimiento.
A nivel celular:
- Existe un aumento localizado del número de melanocitos
- La producción de melanina está aumentada pero estable
- No hay el componente inflamatorio crónico típico del melasma
Suele aparecer a partir de la cuarta o quinta década de vida, coincidiendo con años de exposición solar sin protección adecuada.
Diferencias principales entre melasma y léntigo
Distribución y patrón
Melasma
- Distribución simétrica
- Bordes mal definidos
- Patrón centrofacial, malar o mandibular
- Superficie amplia y difusa
Léntigo
- Lesiones aisladas
- Bordes bien delimitados
- Tamaño variable pero generalmente pequeño
- Aparición en cara, manos, escote y antebrazos
La simetría es uno de los criterios clínicos más útiles para diferenciar melasma o lentigo durante la exploración.
Evolución y comportamiento
El melasma es recurrente y dinámico. Puede aclararse con tratamiento y reaparecer ante mínimos estímulos hormonales o solares. El léntigo, en cambio, es estable: no desaparece espontáneamente, pero tampoco suele empeorar de forma difusa.
Respuesta a la luz solar
- El melasma se reactiva incluso con exposiciones mínimas, incluyendo luz visible y radiación infrarroja.
- El léntigo se oscurece progresivamente con el sol, pero no presenta el fenómeno de rebrote típico del melasma.
Diagnóstico dermatológico: por qué no son intercambiables
Confundir la diferencia entre melasma y lentigo tiene consecuencias clínicas. Algunos tratamientos eficaces para el léntigo pueden empeorar el melasma si no se aplican correctamente.
Herramientas diagnósticas habituales en dermatología:
- Dermatoscopia
- Lámpara de Wood (en casos seleccionados)
- Historia clínica detallada (edad, hormonas, exposición solar)
- Evaluación del fototipo y sensibilidad cutánea
El diagnóstico es eminentemente clínico, pero requiere experiencia. Por este motivo, ante la presencia de manchas persistentes, resulta esencial consultar con un dermatólogo con experiencia en patología pigmentaria.
Tratamientos del melasma: control, no erradicación
El abordaje del melasma se basa en controlar la hiperactividad melanocítica y minimizar los estímulos externos. Las guías dermatológicas coinciden en que no existe un tratamiento único ni definitivo.
Tratamiento tópico médico
Principios activos con evidencia científica:
- Ácido tranexámico tópico
- Ácido azelaico
- Retinoides
- Combinaciones despigmentantes supervisadas
Su función no es “blanquear” la piel, sino normalizar la producción de melanina y reducir la inflamación subyacente.
Fotoprotección avanzada
No se limita al uso de SPF:
- Protección frente a UVB, UVA, luz visible e infrarroja
- Uso diario, incluso en interiores con luz artificial
- Reaplicación estructurada
Sin fotoprotección estricta, cualquier tratamiento para el melasma fracasa.
Procedimientos médicos
- Peelings químicos superficiales y medios, cuidadosamente seleccionados
- Láseres específicos de baja fluencia
- Dispositivos de energía con protocolos conservadores
El uso indiscriminado de láser puede empeorar el melasma, motivo por el cual debe indicarse solo tras diagnóstico preciso.
Tratamientos del léntigo solar: eliminación dirigida
El léntigo responde mejor a tratamientos focales, ya que el problema está localizado.
Láser y dispositivos de luz
Modalidades con respaldo científico:
- Láser Q-switched
- Luz pulsada intensa (IPL)
- Láser de picosegundos
Estos tratamientos destruyen selectivamente la melanina acumulada, con tasas altas de aclaramiento.
Otros procedimientos
- Crioterapia controlada
- Peelings químicos específicos
- Tratamiento tópico como mantenimiento preventivo
A diferencia del melasma, los resultados suelen ser visibles en pocas sesiones y con menor riesgo de recidiva.
Errores frecuentes al tratar melasma o lentigo
Desde la práctica clínica, se repiten patrones que conviene evitar:
- Usar despigmentantes agresivos sin diagnóstico
- Aplicar láser sobre un melasma activo
- Abandonar la fotoprotección tras mejorar la mancha
- Asumir que todas las manchas solares son léntigos
Estos errores suelen derivar en empeoramiento, hiperpigmentación postinflamatoria o cronificación del problema.
Importancia del enfoque individualizado
Las sociedades dermatológicas insisten en que no existen protocolos universales para las manchas. Cada piel presenta:
- Un fototipo
- Un umbral de inflamación
- Un historial hormonal y ambiental distinto
Por ello, el tratamiento debe adaptarse al tipo de mancha, su profundidad, la edad del paciente y su estilo de vida. La diferencia entre melasma y lentigo no es académica: condiciona completamente la estrategia terapéutica.
Melasma y léntigo en el contexto del envejecimiento cutáneo
Ambas lesiones aumentan con la edad, pero por motivos distintos:
- El melasma puede persistir desde edades tempranas y modularse con los años
- El léntigo aparece como marcador acumulativo del daño solar
Su coexistencia es frecuente, lo que complica el diagnóstico si no se realiza una evaluación experta.

