Las células escamosas forman parte natural del organismo. Revisten zonas como la piel, la cavidad oral, la vagina, el cuello uterino e incluso algunos tramos del aparato respiratorio. Su función es proteger, renovar y mantener la integridad de las superficies expuestas. Por eso, encontrarlas en determinadas pruebas es normal. El significado cambia según el tipo de muestra, la cantidad y la morfología celular descrita por el laboratorio.
La pregunta frecuente es: ¿Es malo tener células escamosas? La respuesta depende del contexto clínico. En la mayoría de los casos son un hallazgo benigno; solo requieren atención cuando presentan alteraciones o aparecen donde no deberían.
¿Qué pasa si tengo células escamosas?
La relevancia de este hallazgo depende del estudio en el que se detecten:
- En un análisis de orina, suelen indicar contaminación de la muestra, especialmente en mujeres, debido al arrastre de células de la piel o del área genital. Si no aparecen signos de infección o inflamación, carecen de importancia clínica.
- En una citología vaginal, su presencia es esperable, ya que el epitelio de la vagina y el cuello uterino es escamoso. Lo decisivo es su morfología: si están maduras, son normales; si muestran cambios estructurales, merece valoración.
- En una muestra respiratoria, pueden proceder de la boca o faringe y simplemente indicar que la muestra no es representativa de las vías inferiores.
- En una biopsia, su significado depende del órgano. Pueden ser normales, una respuesta adaptativa (metaplasia), una alteración precancerosa (displasia) o una lesión tumoral escamosa.
Las células escamosas solo adquieren relevancia cuando el informe detalla atipias, metaplasia, displasia o localización anómala.
Posibles causas
Las razones por las que aparecen células escamosas varían según la localización. Este es el resumen más útil para interpretar correctamente el hallazgo.
Hallazgo en orina
- Contaminación durante la recogida, la causa más frecuente.
- Irritación cutánea o genital, que aumenta la descamación.
- Técnica de recogida incorrecta, especialmente si no se realiza una muestra de “chorro medio”.
Si no hay leucocitos, bacterias u otros indicadores de infección, no implica enfermedad.
Hallazgo en citología vaginal
- Células escamosas maduras: normales.
- Variaciones por cambios hormonales: frecuentes en la menopausia o posparto.
- Inflamación o infección: modifican la apariencia celular.
- Atypias o displasias: requieren seguimiento y pruebas complementarias.
La citología está diseñada para evaluar precisamente a estas células, por lo que el hallazgo es esperable; lo importante es la interpretación de sus características.
Hallazgo en muestras respiratorias
- Arrastre de células de la cavidad oral, reduciendo la calidad del cultivo.
- Muestra poco profunda, sin valor patológico por sí misma.
Su relevancia reside en la calidad diagnóstica del análisis, no en la célula en sí.
Hallazgo en biopsias
Este es el escenario donde más atención merece:
- Metaplasia escamosa: respuesta adaptativa a irritación crónica (tabaco, reflujo, inflamación persistente).
- Displasia escamosa: alteraciones celulares que pueden progresar si no se vigilan.
- Neoplasia de origen escamoso: carcinoma escamoso o variantes, diagnósticas mediante estudio histopatológico.
Aquí sí se requiere una valoración especializada y un plan de seguimiento.
¿Es malo tener células escamosas?
Por lo general, no es malo. Su presencia se considera normal en la mayoría de análisis. Solo se debe dar importancia cuando:
- El laboratorio describe alteraciones morfológicas.
- Se encuentran en una zona donde no deberían.
- Se acompañan de indicadores de inflamación, infección o atipias.
- Forman parte de un informe histológico que sugiere metaplasia o displasia.
Si aparece alguna de estas situaciones, conviene ver a un especialista en dermatología para evaluar la causa exacta y determinar si es necesario realizar más pruebas.
Señales que requieren valoración profesional
En citología vaginal
- Resultados como ASC-US, L-SIL o H-SIL.
- Alteraciones persistentes en citologías sucesivas.
- Síntomas acompañantes: sangrado irregular, cambios en el flujo o molestias locales.
En biopsias
- Presencia de metaplasia sin causa clara.
- Diagnóstico de displasia de cualquier grado.
- Lesiones escamosas en órganos donde no es normal este tipo de epitelio.
En orina
- Células escamosas acompañadas de bacterias, leucocitos o nitritos positivos.
- Persistencia del hallazgo pese a una técnica de recogida correcta.
En muestras respiratorias
- Abundancia de células que impide análisis fiable, especialmente si hay síntomas respiratorios persistentes.
¿Qué hacer si aparecen en mis resultados?
La actuación recomendada depende del tipo de prueba:
- Repetir la muestra cuando se sospecha contaminación (orina o esputo).
- Revisar la totalidad del informe, no solo el hallazgo aislado.
- Solicitar pruebas adicionales si el laboratorio describe atipias, displasia o cambios estructurales.
- Evaluar factores externos, como irritación, infecciones, sequedad o hábitos que puedan estar influyendo.
- Acudir al especialista, especialmente cuando la prueba señala anomalías persistentes o asociadas a síntomas.
Factores que influyen en la interpretación
Cantidad de células
Una cantidad elevada puede restar fiabilidad a la prueba; una cantidad baja suele carecer de relevancia.
Estado morfológico
La forma, el tamaño y la estructura nuclear son los parámetros clave para valorar si existe riesgo.
Contexto clínico del paciente
Edad, tipo de muestra, estado hormonal, síntomas, antecedentes y exposición a irritantes condicionan la interpretación.
Hallazgos adicionales
Inflamación, cambios reactivos, infección activa, presencia de VPH o alteraciones atípicas determinan la necesidad de seguimiento.

