Efluvio telógeno: por qué se cae más el pelo en otoño

Cada año, con la llegada de septiembre, muchas personas notan que se les cae más pelo de lo habitual al peinarse o al ducharse. Este fenómeno tiene nombre propio: efluvio telógeno, una caída de cabello temporal y muy frecuente que coincide con el cambio de estación y que, en la mayoría de los casos, no es motivo de alarma.

Aunque suele generar preocupación, entender qué lo provoca, cuánto dura y cuándo conviene consultar a un especialista ayuda a afrontarlo con más tranquilidad y a distinguirlo de otros tipos de alopecia que sí requieren un abordaje distinto.

¿Qué es el efluvio telógeno?

El cabello crece siguiendo un ciclo compuesto por varias fases: la fase anágena (de crecimiento activo, que dura entre dos y seis años), la fase catágena (una transición breve) y la fase telógena (de reposo, previa a la caída natural del pelo). En condiciones normales, entre el 85% y el 90% del cabello se encuentra en fase anágena y solo un 10-15% en fase telógena.

El efluvio telógeno se produce cuando, por distintos motivos, un porcentaje mucho mayor de folículos pasa de forma simultánea a la fase telógena. Como esta fase culmina con el desprendimiento del cabello, el resultado es una caída difusa y generalizada en todo el cuero cabelludo, a diferencia de la alopecia androgénica, que suele concentrarse en zonas concretas.

Por qué se relaciona especialmente con el otoño

La fase telógena dura aproximadamente cien días desde que el folículo entra en reposo hasta que el cabello se desprende. Esto explica por qué el efluvio telógeno de otoño es uno de los más consultados en dermatología: muchos folículos entran en fase de reposo durante los meses de verano, coincidiendo con la mayor exposición solar, el calor y los cambios en la rutina de cuidado del cabello, y el desprendimiento se hace visible meses más tarde, ya en septiembre y octubre.

A este componente estacional se suma, en algunos casos, el efecto del propio cambio de temperatura y de la menor cantidad de horas de luz, que puede influir en el ciclo hormonal y capilar de forma leve pero perceptible.

Causas más frecuentes del efluvio telógeno

Además del componente estacional, existen otros desencadenantes que pueden coincidir en el tiempo o actuar de forma independiente:

  • Estrés físico o emocional intenso y mantenido en el tiempo.
  • Procesos febriles, infecciones o enfermedades agudas recientes.
  • Intervenciones quirúrgicas o anestesia general.
  • Parto y cambios hormonales asociados al posparto.
  • Suspensión de anticonceptivos hormonales.
  • Dietas muy restrictivas o pérdidas de peso rápidas.
  • Déficits nutricionales, especialmente de hierro, zinc, vitamina D o proteínas.
  • Alteraciones tiroideas, como el hipotiroidismo.
  • Determinados fármacos y tratamientos médicos.

Cómo diferenciarlo de otros tipos de caída del cabello

No toda caída de cabello es efluvio telógeno, y saber distinguirlo ayuda a decidir si es necesario consultar cuanto antes.

Efluvio telógeno frente a alopecia androgénica

El efluvio telógeno se caracteriza por una caída difusa, homogénea en todo el cuero cabelludo, sin que se aprecien zonas de adelgazamiento localizado ni entradas marcadas. 

La alopecia androgénica, en cambio, sigue un patrón progresivo y localizado: en hombres suele afectar a la línea frontal y la coronilla, y en mujeres se manifiesta como un ensanchamiento de la raya central, con miniaturización progresiva del cabello en esa zona.

Cuando ambos procesos coinciden, como ocurre en algunas personas con predisposición genética a la alopecia, el efluvio telógeno puede acelerar y hacer más visible una caída que ya existía de forma más lenta.

Cuánto dura el efluvio telógeno

La duración es una de las preguntas más habituales en consulta. El efluvio telógeno agudo aparece de forma relativamente brusca, suele durar entre dos y seis meses, y es reversible en cuanto desaparece o se controla el factor que lo desencadenó: el cabello recupera su ciclo normal de forma espontánea.

Cuando la caída se prolonga más allá de los seis meses hablamos de efluvio telógeno crónico, que requiere una valoración más detallada para descartar causas de fondo que no se hayan resuelto, como alteraciones tiroideas, déficits nutricionales persistentes o un componente de alopecia androgénica asociado.

Cuándo consultar a un dermatólogo

  • Si la caída de cabello se mantiene más de tres o cuatro meses sin mejorar.
  • Si se observa adelgazamiento del cabello en zonas concretas, además de la caída difusa.
  • Si aparecen otros síntomas como picor, descamación o cambios en el cuero cabelludo.
  • Si existen antecedentes familiares de alopecia y hay dudas sobre si se trata de un proceso estacional o de un cuadro más permanente.

En consulta, el dermatólogo puede realizar una tricoscopia y, si es necesario, solicitar analíticas para descartar causas hormonales o nutricionales, lo que permite orientar el tratamiento de forma precisa en lugar de recurrir a soluciones genéricas.

Tratamiento del efluvio telógeno

El abordaje depende directamente de la causa identificada, y por eso conviene que esté supervisado por un profesional:

  • Corrección de déficits nutricionales mediante suplementación específica de hierro, zinc, biotina o vitamina D, siempre que una analítica confirme la carencia.
  • Tratamiento de la causa subyacente, como el control de una alteración tiroidea o la revisión de un tratamiento farmacológico.
  • Uso de tratamientos tópicos o coadyuvantes, como minoxidil o sérums con factores de crecimiento, en los casos en los que el especialista lo considere adecuado.
  • Reducción del estrés mediante hábitos de descanso, ejercicio moderado y, si es necesario, apoyo psicológico.
  • Paciencia: al tratarse de un proceso ligado al ciclo del cabello, la mejoría no es inmediata y suele apreciarse a partir de los tres meses de haber corregido la causa.

Consejos para cuidar el cabello durante el otoño

  • Evitar peinados muy tirantes o tratamientos térmicos agresivos mientras dura la caída.
  • Utilizar champús suaves, sin sulfatos agresivos, y evitar el lavado excesivo.
  • Mantener una alimentación equilibrada, rica en proteínas, hierro y vitaminas del grupo B.
  • No recurrir a suplementos por cuenta propia sin haber confirmado antes una carencia real.
  • Consultar si la caída genera mucha preocupación, en lugar de esperar varios meses sin supervisión.

El efluvio telógeno de otoño es, en la mayoría de los casos, un proceso transitorio y autolimitado, pero identificar bien su causa marca la diferencia entre esperar una recuperación espontánea o iniciar un tratamiento dirigido. Ante una caída de cabello que preocupa o se prolonga en el tiempo, lo más recomendable es acudir a especialistas en caída del cabello que puedan valorar cada caso de forma individualizada.

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