Herpes labial: causas, síntomas y tratamiento

El herpes labial, conocido popularmente como «calentura» o «pupa», es una de las infecciones de la piel más frecuentes. Una gran parte de la población adulta ha estado en contacto con el virus que lo provoca, aunque no todas las personas llegan a tener brotes.

Suele aparecer en los momentos menos oportunos: tras un resfriado, una época de estrés o un día de sol intenso. En otoño e invierno, con los catarros y el frío, los brotes son especialmente habituales. En este artículo explicamos por qué aparece, cómo reconocerlo, cómo tratarlo y qué hacer para evitar contagiarlo.

Qué es el herpes labial

El herpes labial es una infección causada principalmente por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1). Tras el primer contacto, que muchas veces ocurre en la infancia y pasa desapercibido, el virus no desaparece del organismo: queda «dormido» en los nervios de la zona.

Cuando se dan ciertas circunstancias, el virus se reactiva, viaja por el nervio hasta la piel y provoca un nuevo brote, casi siempre en el mismo lugar.

Factores que desencadenan un brote

  • Fiebre, resfriados y gripe, de ahí el nombre de «calentura».
  • Estrés físico o emocional y falta de descanso.
  • Exposición solar sin protección en los labios.
  • Frío y viento, que resecan y agrietan los labios.
  • Cambios hormonales, como la menstruación.
  • Pequeñas heridas en la zona, tratamientos dentales o procedimientos estéticos en los labios.
  • Defensas bajas por enfermedades o tratamientos inmunosupresores.

Síntomas y fases del herpes labial

Un brote suele durar entre 7 y 10 días y pasa por varias fases:

1. Pródromo

Uno o dos días antes de que aparezcan las lesiones se nota hormigueo, picor, ardor o tirantez en el borde del labio. Es el mejor momento para empezar el tratamiento.

2. Vesículas

Aparecen pequeñas ampollas agrupadas llenas de líquido, sobre una base enrojecida. Pueden ser dolorosas.

3. Úlcera

Las ampollas se rompen y dejan una herida superficial y húmeda. Es la fase de mayor riesgo de contagio.

4. Costra

La herida se seca y se forma una costra amarillenta que se cae sola al cabo de unos días, sin dejar cicatriz en la mayoría de los casos.

En el primer episodio, sobre todo en niños, pueden aparecer síntomas más intensos: fiebre, malestar, ganglios inflamados y llagas dentro de la boca y en las encías.

Cómo se contagia

El herpes labial se transmite por contacto directo con las lesiones o con la saliva de una persona infectada, por ejemplo al besar o al compartir vasos, cubiertos, toallas o pintalabios. El riesgo es mayor mientras hay ampollas o heridas abiertas, aunque el virus también puede transmitirse en menor medida sin lesiones visibles.

Además, una persona puede extender el virus a otras zonas de su propio cuerpo, como los ojos o los dedos, al tocarse las lesiones.

Tratamiento del herpes labial

El herpes labial no tiene una cura definitiva, porque el virus permanece en el organismo, pero existen tratamientos que acortan la duración de los brotes, reducen las molestias y disminuyen el riesgo de contagio.

Antivirales tópicos

Las cremas antivirales funcionan mejor cuando se aplican desde los primeros síntomas, en la fase de hormigueo. Deben usarse varias veces al día y con las manos limpias, o con un bastoncillo.

Parches para el herpes

Los parches hidrocoloides protegen la lesión, favorecen la cicatrización, disimulan la herida y reducen el riesgo de contagio y de que se toque.

Antivirales orales

En brotes intensos, extensos o muy frecuentes, el médico puede indicar antivirales por vía oral. En personas con muchos brotes al año, puede valorar un tratamiento preventivo durante una temporada. Estos medicamentos requieren siempre prescripción médica.

Medidas para aliviar las molestias

  • Aplicar frío local envuelto en un paño para calmar el ardor.
  • Mantener los labios hidratados con un bálsamo de uso exclusivo durante el brote.
  • Tomar analgésicos habituales si hay dolor, siguiendo las indicaciones del prospecto.

Lo que no debes hacer

  • No reventar las ampollas ni arrancar la costra: retrasa la curación, puede infectarse y dejar marca.
  • No tocarte la lesión y, si lo haces, lavarte las manos enseguida.
  • No tocarte los ojos después de tocar el herpes.
  • No besar ni compartir vasos, cubiertos, toallas o productos de labios durante el brote.
  • Evitar el contacto con bebés, personas con las defensas bajas y personas con dermatitis atópica extensa mientras haya lesiones.
  • Posponer tratamientos estéticos o dentales en la zona hasta que el brote se haya curado.

Cómo prevenir nuevos brotes

  • Usar protector solar labial todo el año, también en invierno y en la nieve.
  • Mantener los labios hidratados para evitar grietas.
  • Cuidar el descanso y gestionar el estrés.
  • Seguir una alimentación equilibrada que ayude a mantener las defensas.
  • Si vas a someterte a un tratamiento estético en los labios y tienes brotes frecuentes, comentarlo antes con el médico, que puede indicar un tratamiento preventivo.
  • Tener a mano la crema antiviral para aplicarla en cuanto notes el hormigueo.

Cuándo consultar a un especialista

  • Si tienes más de cinco o seis brotes al año.
  • Si las lesiones son muy extensas o no se curan en dos semanas.
  • Si el herpes aparece cerca del ojo o notas dolor, enrojecimiento o visión borrosa.
  • Si tienes dermatitis atópica y las lesiones se extienden por la piel.
  • Si tienes las defensas bajas por una enfermedad o un tratamiento.
  • Si la lesión se infecta, con pus, dolor creciente o fiebre.
  • Si se trata del primer brote en un bebé o un niño pequeño.

El herpes labial es muy frecuente y, aunque no tiene cura definitiva, tratarlo pronto y adoptar unas medidas sencillas reduce mucho su duración y su frecuencia. Si tienes brotes repetidos o dudas sobre el tratamiento, puedes pedir cita con un dermatólogo para valorar tu caso.

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